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La Envidia - "Yo no haré nada para que triunfes Tú"

LA ENVIDIA - “YO, NO HARÉ NADA PARA QUE TRIUNFES TÚ”-. Aquellos que aseguran no haberla sentido nunca, están afirmando lo imposible. Como mucho, puede que no hayan sido conscientes de ella.  La piedra angular del estado psicológico para sentir Envidia se asienta en los sentimientos de Inferioridad. En palabras de Antonio Machado “El Envidioso, guarda su presa y llora lo que el vecino alcanza”. Las manifestaciones de la envida nos dirán más de los sentimientos de Inseguridad del Envidioso que de la personalidad del envidiado. Existen varios factores para que se produzca la Envidia en su esplendor. Pero, el más curioso y estudiado es cuando una persona “A”, en nuestra presencia,  profesa públicamente adoración o admiración hacia otra persona “B” (no refiriéndose a Nosotros). Ese acto conlleva a que se creen unos inconscientes mecanismos de defensa psicológica, que nos llevan a sentir sentimientos de envidia e inferioridad, en contra de los atributos premiados de la persona “B”. En esta línea, el fallido Autocontrol del estado de Envidia desembocarán en la persona Envidiosa, un inconsciente interés oculto para desprestigiar los atributos positivos de la persona envidiada, en el entorno de ésta. Sin embargo, este acto conllevaría a un arma de doble filo, puesto que le sigue la drástica consecuencia de reforzar aún más,  la Inseguridad y baja Autoestima de la persona Envidiosa. CONCLUSIÓN. “CALMA TU ENVIDIA. Y  NI TÚ, NI NADIE… RESULTARÁ HERIDO”. (Diversas fuentes bibliográficas, entre ellas, Ars. Médica. Revista, 2002)